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5月3日 Yo he avisao...Debéis saber, oh pequeños seres afortunados a los que os permiten descansar y/o pasar vuestras resacas tranquilamente, que Zeit no exagera: los ruidos de lo que antaño fue mi hogar, snif, y ahora no sé qué cojones es, generados por motopicos y mazos, cuyas vibraciones provocan desprendimientos de córnea e impiden comunicarse a dos interlocutores que estén situados a más de medio metro de distancia, comienzan a las ocho de la mañana y terminan a las siete de la tarde (uno de los arbañile, un rumano de mi edad, se va a otro curro al terminar su jornada de once horas de éste: pensadlo alguna vez cuando os quejéis de vuestros respectivos medios de vida, yo prometo hacerlo), de lunes a lunes, fiestas inclusive. Supongo que si la obra se hubiera producido durante las Navidades, los pobrecillos hijos de la gran puta estos (sí, ¿qué pasa? Tengo sentimientos encontrados), si hubiera pillado en esas fechas, digo, seguro que hubiesen estado al pie de la amasadora el 25 de diciembre, funfunfún. Así que vale, me rindo, dejaré que la locura me reciba en su regazo. Si dentro de unas semanas oís hablar a Matías Prats del “asesino del tirachinas”, sabed que estaré escondido en el desierto del Gobi, disfrazado de dromedario, con el careto desencajado y murmurando “tenía que hacerlo, tenía que hacerlo”, cual Mortadelo al final de uno de tantos episodios. 4月21日 Cerrado por reformasHa llegado, el día ha llegado. Algunos ya sabéis de qué va el tema, y a los que no, paso de aburriros con detalles de mi vida. Muy por encima, diré que desde los 16 años vivo solo en una casa muy grande que pertenece a un miembro de mi familia, y acaba de terminárseme el chollo. Ayer comenzaron las obras (levantando todo el suelo, tirando paredes y tal), así que tengo que salir de allí cortando. Los albañiles (esos okupas que miraban mi vino libidinosamente) han previsto 35 días de obra. Hasta entonces, voy a estar provisionalmente en la parte baja de dicha casa (la parte de arriba se ha convertido en Sarajevo)... sin internet. Y en ese intervalo a buscar un sitio, porque cuando terminen las obras me largo. Así que no he podido por menos que escojonarme al leer la última entrada de Zeit. Distintos motivos, mismo resultado. La vida entera es una concatenación de casualidades y etc., etc.
Pues eso, que no voy a poder pasarme mucho por aquí, porque me niego a entrar en un cíber (si vierais los de mi pueblo lo entenderíais). El que quiera mantener el contacto, puede usar el correo, que lo tengo a la vista, que a eso sí puedo echarle vistazos de cuando en cuando en el trabajo. A los espacios, algún rato que no haya mucho agobio de guiris podré entrar a leer, pero va a ser complicao. Y lo de publicar entradas va a estar chungo, chungo...
Espero volver por aquí cuanto antes... ¡Que os vaya muy bien a todos! 4月17日 Gracias por la condescendenciaEl sábado por la mañana me tocó ir a trabajar; eso para los que se meten conmigo diciendo que mi trabajo no es muy duro (eufemismo de “te tocas los huevos, tío”): ¡currando en Sábado Santo, o de Pascua, o como se llame! Pero bueno, no iba a hablaros de mis amigos envidiosos ahora, je, je, sino de lo que leí cuando se acabó la reunión y nos fuimos a comer. Cartel en la puerta de un bar de Villamartín: “Hablamos español”. Lo sangrante del asunto es el verdadero significado del cartel; se refiere a que, además de en inglés y/o alemán, también pueden atenderte en español. Ya he escrito alguna vez que en muchos comercios de esa zona (el que quiera saber más, puede leerse esto) no hablan español, pero joder, esto ya me parece excesivo. Hemos pasado del We speak English o Wir sprechen Deutsch, al “Hablamos español”. Gracias, gracias por atenderme en mi idioma en mi propio país. Y la putada es que hay que agradecerlo de verdad, porque por allí ya empieza a ser una excepción. Comentándolo con unos amigos ayer, me dijeron que en Mallorca (¿o era Menorca? No sé, iba un poco ebrio) pasa lo mismo. Yo lo veo un disparate, qué queréis que os diga… 4月8日 La palabra más bellaMuchas veces, al hacer una parada en mi trabajo, en vez de ir a tomar café con los jardineros doy un paseo de media horica por la playa, pensando en mis cosas. La última vez estuve dándole vueltas a algo que acababa de escuchar en la radio. Resulta que puede votarse por internet la que a uno le parezca “la palabra más bella”, explicando el por qué. Aunque ya sé que es una gilipollez más de tantas que se sacan de vez en cuando de la manga, dejé desfilar palabras por mi mente mientras caminaba mirando el mar. Reminiscencia. Habrá otras, claro, pero en los pocos minutos que estuve con el tema, antes de que mi caótico cerebro fuera por otros derroteros, es la que decidí que hubiera votado. Reminiscencia… ¿a que suena bien? Y cuando la oigo, o la veo escrita, siempre asocio su significado (“Acción de traer a la memoria el recuerdo de algo que pasó”) a las evocaciones de la infancia.
Ya que mañana es Domingo de Ramos, he puesto en el Güindous media Domingo de Gramos, de los Mago. Me parto con esta canción. “Lo importante no es la forma, lo que yo busco está en el fondo: cada vez que dos fuméis hachís, fumaré yo con vosotros. Y desde entonces la gente fumó, y Domingo de Gramos se llamó”. XD
4月2日 El Botafumeiro voladorrrr
Anoche escuché en la radio que habían desmontado el Botafumeiro para repararlo, y como hace escasos días que leí El club de la lucha (El club de lucha, sin el la, suena fatal, tío), soñé lo que tenía que soñar: yo era Tyler Durden, con el aspecto de Brad Pitt en la película homónima, y en una misión del Proyecto Estragos boicoteábamos los anclajes del Botafumeiro. A la mañana siguiente, cuando la masa de ochenta kilos había hecho el péndulo seis veces (error de cálculo, habíamos previsto cinco, pero el resultado fue el esperado, sólo que al lado opuesto de la Catedral de Santiago), salió disparada a una velocidad de setenta kilómetros por hora, siendo el peso al momento del impacto contra unos curas que daban palmas de unos trescientos kilos, debido a la fuerza centrífuga.
Sí, sí, me lo haré mirar. 3月18日 Toy vivo, toy vivoComo los programas cutres de la tele: quiero agradecer los cienes y cienes de correos y comentarios de los masoquistas que habéis preguntado que por qué no escribo y tal; ¡os quiero, muá, muak!
Es broma: que estoy bien, que no pasa na, sólo que el trabajo, circunstancias familiares y fallos de mi conexión prehistórica han impedido que me meta por aquí. Hay demasiado lío fuera de "Matrix". 3月2日 El miedo no engorda: trágatelo¿Miedo? ¿Y eso qué coño será? Extremoduro -Bulerías de la sangre caliente.
Contemporáneos placeres esperando su turno en el tránsito absurdo.
Locos caimanes que acechan a los traperos de la broma.
Reíd, reíd, malditos ya que no sabéis bailar. Yo estaré aquí, entre los perdidos, ayudándoles a que no encuentren el camino.
Olvidaos de nosotros No somos sino polvo de unas estrellas a las que nunca os preocupasteis de mirar. ¿Miedo a la tortícolis, quizá? Tortícolis, tortícolis, tortícolistortícolistortícolis… ¿A que empieza a perder sentido? Las palabras ferozmente repetidas se deshacen. Ahí va el consejo que encontré grabado en la obsidiana: “Lo que os atemorice repetidlo” 2月28日 Va de MorrisonVale, aunque en la categoría pone "poesías", también hay retazos de canciones, pero la línea que las separa de la poesía, si existe, es tan estrecha que puede obviarse.
CHICA DESDICHADA
Chica desdichada
te has quedado tan sola...
haciendo solitarios,
jugando a guardián de tu alma.
Estás encerrada en una prisión que tú misma te inventas,
y no creerías lo que supone para mí verte llorar.
Chica desdichada
rompe tu red
salta tus barreras
desaparece hoy mismo.
Estás atrapada en una prisión que tú misma te inventas.
Chica desdichada
vuela lejos deprisa,
no pierdas tu oportunidad
de nadar en el misterio.
Te estás muriendo en una prisión que tú misma te inventas.
CUANDO MIRO ATRÁS Cuando miro hacia atrás, a mi pasado, me encuentro sorprendido por postales, arruinadas fotografías, posters descoloridos de un tiempo que no puedo recordar. Soy escocés, o eso me han dicho. Ciertamente el heredero de los misteriosos cristianos. Serpiente en la cañada. El hijo de una familia militar. Me rebelé contra la Iglesia después de fases de fervor. Fui favorecido en la escuela y me enfrenté a los profesores. Me colocaron en un pupitre en la esquina. Era el bufón y el chico más listo de la clase. Paseos en D.C. por calles de negros. La biblioteca y librerías. Naranjada al templado sol. Los libros, la magia de los poetas… Después, el sexo provoca mayor excitación jamás conocida, y toda paz y libros pierden su encanto, y somos arrojados hacia atrás en el ojo de visión. Historia del rock coincidiendo con mi adolescencia. Llegada a Los Ángeles a la escuela de cine. Verano en Venecia. Visiones de droga. Canciones en el tejado. Primeros esfuerzos y humillaciones gracias a las chicas que me alimentaron. Grabando discos. Elvis tenías una sensual voz, voz madura a los diecinueve. La mía todavía conserva el gemido nasal de un adolescente reprimido. Chillidos y furias sin importancia. Un interesante canturreo a lo más. Un grito o un sordo murmullo. Nada en el medio.
Antes de hundirme en el gran sueño quiero escuchar el grito de la mariposa
Este es el fin, precioso amigo Este es el fin, mi único amigo El fin de nuestros elaborados planes El fin de todo lo que permanece, el fin No hay seguridad ni sorpresa, el fin No volveré a mirar dentro de tus ojos de nuevo
Este es el fin, precioso amigo Este es el fin, mi único amigo, el fin Te hiere para hacerte libre, pero tú nunca me seguirás El fin de las carcajadas y las mentiras piadosas El fin de las noches en que intentamos morir El fin 2月24日 La paja en el ojo ajenoNada, que estaba releyendo y me he reído al encontrar una cosa de la que no me acordaba. Escrito a mano en la primera página de mi ejemplar de La cartuja de Parma (lo transcribo literalmente): “Para mi, porque yo me merezco algo mejor que este libro inleible a causa de sus fallos ortográficos. Perdóname por abandonarte. Tú nunca lo harías. MONICA COLLADO”
Faltan un par de acentos, pero la gamba gorda es lo de inleible. En todo caso sería inleíble, pero es que aún así, vaya tela... ¡Ilegible, joder! Me hizo gracia que ella criticara los fallos de esta edición (que los tiene, a montones: Editorial Alba), sin reparar en los suyos. Claro, me ha venido a la cabeza lo de Mateo 7, 1-5 (hosti, acabo de sentirme Samuel L. Jackson en Pulp Fiction); lo de la masturbación en el ojo ajeno y tal.
He aquí una de las razones por las que me gusta comprar libros de segunda mano (aparte del precio, claro). Encuentro notas y cosas que me hacen pensar, me imagino cómo sería la gente que lo leyó antes que yo… Esta chica (o mujer, o travelo, yo qué sé), por ejemplo; seguro que me hubiera caído bien. Imagino que le apetecería que le regalaran un libro, y como nadie tuvo el detalle, pues se dijo: “¡quilla (lo compré en Sevilla), te va a da tu mimma un homenahe!”. Y más tarde lo vendió.
Joer, me enteré el miércoles de que el día anterior (martes 21) el Quintero había entrevistao a Arturo Pérez-Reverte en su programa, El loco de la colina. Cagoentó, siempre me entero tarde de las cosas de la tele. Si alguien sabe dónde puedo bajarme la entrevista, le quedo eternamente agradecido. Bueno, eternamente, no. Muy agradecido. Sí, eso está mejor. 2月16日 Oye, chavalCuando leí este artículo por primera vez, me afectó. De hecho, recuerdo que lloré. No, joder, no os imaginéis un llanto desgarrado. Se me humedecieron los ojos, y alguna lagrimilla cayó. El año que fue publicado, yo coincidía en edad con el chaval al que va dirigido. También tengo una hermana, y me sentí identificado. No es que fuera como el tío del texto, pero había muchas similitudes. Es una de esas realidades (como algunas películas, palabras dichas y no dichas, etc.) de las que tengo la certeza de que, si no hubieran pasado por mí, no sería la misma persona. Y, en este caso, creo que me influyó a mejor. Si mi vida fuera un libro de “busca tu propia aventura” (esos de “si decide tal, vaya a la página 123, si decide cual, vaya a página 34”), lo que vais a leer a continuación (los pocos que, al ver muchas líneas, no paséis directamente), sería una de las páginas importantes, de las que inclinan el final de la historia a tu salida victorioso de la fortaleza de Alamut, o a dar vueltas por toda la eternidad en torno al cíclope, en un tablero de ajedrez gigante. Ya, ya; que no me entendéis, lo sé. Me callo y dejo hablar al que sabe:
Oye, chaval
Oye, chaval. Me dice tu hermana que estás cada vez más para allá, y que has perdido el curso, cacho cabrón. Y que encima te estás metiendo de todo. Y digo todo, colega. Alcohol y pastillas, y pastillas y alcohol, y dos paquetes diarios de tabaco a tus diecinueve tacos. Y que has dejado a tu novia, o en realidad es ella la que te ha dejado porque no te aguanta. Y que vuelves a las tantas saltándote semáforos en rojo con una castaña que te cagas, y que las broncas con tu viejo son de órdago, y que pasas de todo. Que pasas de verdad, con ojos de estar allí lejos sin la menor intención de darte de nuevo una vuelta por aquí en el resto de tu puta vida. Suponiendo, dice tu hermana, que te quede mucha puta vida por delante. Dice que te diga algo, que me lees los domingos y me haces caso. No sé en qué carajo podrías hacerme caso tú a mí; pero si lo dice ella, que es la Bambi de la familia, sus motivos tendrá. En fin. Que te diga algo, escribe la pava, como si yo fuera la virgen de Lourdes. Y no sé qué decirte, la verdad. De finales felices me creo lo justo, y la última varita mágica que vi la tenía clavada en el coño un hada a la que violaron en Sarajevo. No sé si me explico. Pero en fin. Me sentiría raro si hoy no te dedicara esta página. No por ti, que no te conozco, sino por la Bambi. Se quedaría decepcionada, y a lo mejor ya no se leía más novelas mías, ni soñaba con ligarse al padre Quart o a Lucas Corso. Así que mira, voy a decirte algo. Voy a decirte que acabo de apuntar que no te conozco, pero es mentira. No es difícil conocerte si uno mira alrededor, y se fija en el país en el que vives, y la tele que ves, y los perros que planifican tu vida y tu futuro, y los políticos a los que votan tu padre y tu madre. No es difícil si uno piensa en esa empresa donde estuviste trabajando este verano, y en el trabajo donde explotan a tu ex novia, y en la desesperación de tus amigos. No es difícil y me hago cargo, te lo juro. Esto es una mierda, y la palabra futuro es como para colgársela de los huevos. ¿Ves como en realidad si te conozco? Hay, sin embargo, algo que puedo decirte. Estás aquí, en el mundo que te ha tocado. Sería estupendo que hubiera revoluciones por hacer y sueños por alcanzar, cosas que te pusieran caliente y con ganas de echarte a la calle. Pero sabes, o lo intuyes, que todas las revoluciones se hicieron, y una vez hechas se las apropiaron los de siempre. Que los buenos se quedan afuera, bajo la lluvia, y que esta película la ganan siempre los malos. Sé todo eso porque lo he visto, tío. Lo he visto en todas las lenguas y colores. Lo he visto allí y lo veo aquí. Y sé que las grandes aventuras colectivas, la solidaridad, los mecheritos, yupi, yupi, todo eso se fue a tomar por saco hace mucho tiempo. Pero quedan cosas, te doy mi palabra. Cuando ya no son posibles los héroes solidarios, llega la vez de los héroes solitarios. A lo mejor, ahora que han muerto los dioses y los héroes con mayúscula, la salvación está en el heroísmo con minúscula. En el peón de ajedrez olvidado en un rincón del tablero que mira alrededor y ve al rey corrupto, a la reina hecha una zorra, al caballo de cartón y a la torre inmóvil, haciendo dinero. Pero el peón está allí de pie, en su frágil casilla. Y esa casilla se convierte de pronto en una razón para luchar, en una trinchera para resistir y abrigarse del frío que hace afuera. Esta es mi casilla, aquí estoy, aquí lucho. Aquí muero. Las armas dependen de cada uno. Amigos fieles, una mujer a la que amas, un sueño personal, y una causa, un libro. Cómo reconforta, colega, mirar a un lado y ver en otra casilla a otro peón tan solo y asqueado como tú, pero que se mantiene erguido y, tal vez, tiene un libro en las manos. Hay aventuras maravillosas, vidas riquísimas, sueños increíbles que empezaron de la forma más tonta, con sólo pasar la primera página de un libro. Ya sé que no es gran cosa, colega. No soluciona nada, y lo único que te permite es comprender. Pero eso no está nada mal. Me refiero a comprender que nacemos, vivimos y morimos en un mundo absurdo, que a lo más que podemos aspirar es a asumirlo mirándolo de frente, con el orgullo de quien se sabe peleando solo, hasta el final, solidario con aquellos otros peones que, como tú, libran su pequeña y pobre batalla en casillas olvidadas. Y al final descubres que no es tan grave. Los hombres vagan perdidos hace miles de años, y siempre fue la misma historia. Lo único que los diferencia es cómo viven y cómo mueren. Arturo Pérez-Reverte 10/10/99
2月12日 Leyendo chorradasEn el bar donde trabaja mi hermana, han regalado varios artilugios de propaganda de Pink fish (una bebida energética). Mi hermana se ha traído de todo, claro. Uno de los regalos es una muñeca que se cuelga en el móvil y se enciende cuando el aparato está recibiendo una llamada. El caso es que me he reído al leer por detrás del cartoncillo donde viene envuelta: “Acabas de adquirir un Ketachi Flash, el nuevo colgante de móvil con aviso de llamada con el que podrás personalizar tu teléfono. Además, Ketachi reduce la radiación hacia el cerebro”.
Más chorradas leídas. Esta vez, en la columna que aparece a la derecha cuando le doy a “Editar tu espacio”:
¿Sabías que...? No hace falta que seas un novelista para mantener un espacio (…) Presume de amigos en una lista de amigos…
31 formas de utilizar tu blog:
- Resume tu dieta y plan de ejercicios. - Da consejos para encontrar pareja o para padres. - Haz especulaciones sobre la evolución de la bolsa. - Destaca tus tiendas de ropa favoritas. Je, je.
Iba a escribir sobre las imágenes televisivas de los soldados británicos apaleando a niños, mientras se escucha la voz del sádico hijo de puta que lo grabó (aquí van sólo 13 segundos de sonido de los 2 minutos que dura el vídeo), pero hoy no me tocaba segregar más bilis. Hoy no.
2月9日 Mirando al cieloMetáfora vislumbrada en la atmósfera de un paseo nocturno:
El hombre que camina mirando a las estrellas es el que más tropieza pero al que menos le importa 2月8日 Cinco palabras descriptivasVale, me ha invitao Kampa a otro jueguecillo de estos. Se trata de que la peña escriba las cinco palabras que creen que les definen mejor. Cuando me invitaron al de los cinco hábitos ya dije que yo no soy de estas cosas, así que volveré a hacerlo "a medias": pongo las palabras, pero no le paso la patata cachonda a nadie (sorry, Kampa; si te sirve de consuelo, me dijo Sara la otra vez que me esperaban 567 años sin sexo por haber roto la cadena
Ahí van: Rabia, sensibilidad, sexo, soledad, humor, curiosidad, Literatura.
Sí, vi ese capítulo de Barrio Sésamo, pero no sé qué otras dos quitar (tenía 20 palabras antes de la criba). Además, si rompes las reglas, que sea bien. Ah, el que quiera poner un comentario con las suyas, tiene vía libre, faltaría más.
2月5日 Die leiden des jungen WerthersPues nada, que al final, entre Zeit y Eva me han hecho abrir el Werther de nuevo. Cuando lo leí me destrozó, me encantó. Me marcó. Claro, que yo era un chaval hipersensible. Ahora soy como Clint Eastwood (como el Clint Eastwood actor), pero aun así no me “atrevía” a abrirlo de nuevo. No voy a comentarlo, porque ya lo ha hecho, y muy bien, “Z”. Ah, el romanticismo… El Werther tuvo un gran éxito nada más publicarse (1774), fue lo que ahora llamaríamos un best seller, y ese año hubo un aumento espectacular de suicidios entre los jóvenes alemanes, todo indica que directamente relacionados con el libro de Goethe. Goethe… Aunque el Werther es la obra que le otorgó la fama, no tardó mucho en renegar de él. Dijo que eran sólo “fuegos artificiales”. ¿Y ese cambio? Porque había madurado, era ya una persona seria, no como el muchacho de 24 años que escribió esa maravilla de forma “asaz inconsciente, como un caminante nocturno” (Goethe dixit). Bendita inconsciencia, entonces, y benditos fuegos artificiales… Pero, en fin, de lo que el alemán estaba orgulloso era de su Fausto. Que sí, que muy bien, pero si hubiera de optar entre los dos, dudaría menos tiempo que si me dieran a elegir entre Héroes del Silencio y Bustamante. A guisa de venganza, el Goethe joven, como si presintiera la deslealtad del viejo, le dejó preparado un regalo. El escritor, anciano ya, de paseo por el monte, se detuvo en una cabaña donde había pasado una noche el Goethe joven. En la madera encontró unos versos grabados por una mano como la suya, pero sin manchas ni arrugas:
Sobre todas las cumbres hay paz En la hoja del árbol apenas leve aliento tiembla fugaz. Callan los pajarillos en el bosque. Espera; también tú, pronto, muy pronto, descansarás.
Dicen que lloró al leerlos. Supongo que recordaría esa noche, cincuenta años atrás; igual hasta sintió remordimientos por haber fallado al joven que fue una vez. Catorce días después murió.
Ahí van unos fragmentos:
(Del prólogo): (…) “Y tú, alma bondadosa que sientes el mismo afán que él, saca consuelo de sus tribulaciones y deja que este librito sea tu amigo, si por tu sino o por tu propia culpa no puedes encontrar otro más próximo”.
“Trato a mi pequeño corazón como a un niño enfermo; todos sus deseos le son concedidos. No se lo digas a nadie, hay gente que me lo tomaría a mal”.
“Cuando preguntas cómo es aquí la gente debo decirte: ¡como en todas partes! Hay una cosa uniforme respecto al género humano: casi todos trabajan la mayor parte del tiempo para vivir, y su poco tiempo libre les pesa de tal modo, que buscan con ahínco el medio de deshacerse de él por todos los medios”.
Esto me recuerda una reflexión de La peste, de Camus:
“Nada es más natural hoy día que ver a las gentes trabajar de la mañana a la noche, y enseguida elegir, entre el café, el juego y la charla, el modo de perder el tiempo que les queda por vivir”.
Volvemos al Werther:
“Un joven se enamora de una muchacha; pasa todo el tiempo junto a ella; prodiga su fortuna y hace uso de todas sus capacidades para probarle en todo momento que es suyo del todo sin la menor reserva, y he aquí que se cruza un inoportuno (…) y le dice: “caballerito, amar es de hombres; ama, pues, pero ama como un hombre; arregla tus horas del día; consagra unas al estudio, otras al trabajo y otras a tu amada; haz un cálculo preciso de tus rentas, de cuánto será lo superfluo que te quede después de haber cubierto todo lo necesario. No te prohíbo que le hagas algunos regalos, no demasiadas veces, como en el día de su santo o de su cumpleaños…”. Si nuestro joven se conforma con seguir las indicaciones del entrometido, llegará a ser personaje muy útil y yo sería el primero en aconsejar a todo príncipe que lo colocara en algún ministerio; mas es el fin de su amor, y si es artista, de su arte. ¡Oh, amigos míos! ¿Por qué el torrente del genio brota tan raras veces, y tan pocas brama en altas olas haciendo que se estremezcan de asombro vuestras almas? Esto se debe a que en las dos orillas habita gente grave y reflexiva, cuyas casas de descanso, sus parterres de tulipanes y sus huertos, se verían inundados, arruinados, destruidos; así que éstos saben por ello protegerse con diques y desagües del peligro que los amenaza”.
“¡Ah! ¡Qué sensación tan agradable inunda todas mis venas, cuando por casualidad mis dedos tocan los suyos o nuestros pies se encuentran debajo de la mesa! Los aparto como un rayo y una fuerza secreta me acerca de nuevo en contra de mi voluntad. El vértigo se apodera de todos mis sentidos y su inocencia, su alma cándida, no le permiten siquiera imaginar cuánto me hacen sufrir estas insignificancias. Si pone su mano sobre la mía mientras hablamos y si en el calor de la conversación se aproxima tanto a mí que su divino aliento se confunde con el mío, creo morir, como herido por el rayo, Guillermo, y este cielo, esta confianza, si llego a atreverme…”
“Sí, querido Guillermo, los niños son lo que conmueve más mi corazón en la tierra. Cuando me detengo a mirarlos y veo en esos pequeños el germen de todas las facultades que necesitarán practicar algún día; cuando descubro en sus caprichos o terquedades la futura constancia y firmeza de carácter, o en sus travesuras y en su malicia el humor fácil y alegre que hace olvidar las penas y los contratiempos de la vida, y todo esto de una manera franca y total, no dejo de repetirme siempre estas palabras divinas del maestro: “Mientras no llegues a ser como éstos…” Pues bien, mi amigo, a estos niños, estas amables criaturas que deberíamos considerar modelos, los tratamos como esclavos. ¿Por qué no han de tener ellos también una voluntad personal? ¿No tenemos nosotros la nuestra? ¿En qué se basa o está fundada esta prerrogativa? ¿Es porque nosotros tenemos más edad y somos más serios? ¡Dios piadoso! Desde la inmensidad de tu gloria, ves a los niños grandes y a los pequeños, y nada más, y hace mucho tiempo que declaraste por boca de tu hijo quiénes son con los que más te complaces. Los hombres creen en él, pero no lo escuchan, y nunca han obrado de otra manera. Forman a sus hijos semejantes a ellos y… Adiós; prefiero callar que seguir con este desvarío”.
Y para el que se haya quedado con ganas de más: http://www.ciudadseva.com/textos/novela/werther.htm
Mmm... Un comentario tardío. A lo largo de los años he ido cambiando de disfraz por la güeb. Cuando cojo uno, lo llevo siempre, en todos sitios, y una vez que lo dejo, ya no vuelvo a ponérmelo. Han sido: Jondalar; Marcos; Holden; Alatriste; Desidiactivo y Werther. Y no por ese orden, como habréis deducido, queridos Watson. Werther lo llevé mucho. De hecho, en la dedicatoria del libro de un amigo (que lo ha escrito él, digo; el libro es mío), pone: "Para mi compañero forero Werther. Espero que te guste y te dé ese empujón que te falta para escribir". Lo de "forero" (nada que ver con lo de guiar a los barcos, a ver si leemos bien), fue porque nos conocimos en un foro del Reverte, al que yo entraba con ese nombre. Sí, lo lógico hubiera sido llevar el disfraz de Alatriste allí, ¿no? Lo curioso fue que después de estar un año leyéndonos en ese foro, descubrimos por casualidad que vivimos cerca. 1月30日 RecuerdosNi preguntéis... Recuerdos... De otros días. Volutas humeantes de aroma a hachís compartido inundando el espacio de una obra que nunca terminó de construirse. ¿No te recuerda a lo nuestro? Ayer, hablando con Dios, me enteré de que ya no rezas por mí. No le culpes, escuchando a todo el mundo es muy difícil guardar un secreto. 1月25日 La caidita de Roma Voy a explicarle a Kmpa lo de Roma, la peli de Adolfo Aristarain.
–Eso, y los demás que se tapen los ojos, ¿no? No sé qué película suya vi primero, creo que fue Martín H, precisamente, pero no estoy seguro. El caso es que a partir de ahí me enganché, y me tragué todo lo dirigido por él que me llegaba a las manos. Aparte de la mencionada, las otras dos con las que más disfruté fueron: Lugares comunes y Un lugar en el mundo. En ambas actúa Luppi, y en esta última, además, José Sacristán. Aristarain tiene mérito, porque yo, por despiste, despreocupación, desidia o no sé, sigo a escasísimos directores. Fernando León de Aranoa es otro de los pocos. El caso es que cuando la estrenaron no pude verla en el cine por una serie de circunstancias, entre otras, que sólo se emitió en una sala que estuviera a menos de 100 kilómetros de donde vivo, permaneciendo en cartel menos de una semana (eso sí, Torrente la tuvieron treinta años, los hijos de puta). Así que ya me había resignado a esperar a que la sacaran en vídeo (sí, ¿qué pasa?, en VHS, tengo deuvedé desde hace relativamente poco tiempo, apedreadme), cuando la que por aquel entonces era mi novia me dijo que podía bajársela en Divx. Una vez que me enteré de que no le pasaba nada en la boca, y que el Divx ése era un sistema de vídeo, estuve preguntándole un par de días: “¿está yaaa? ¿Está yaaaaaaaaa?”, como un crío pequeño en el asiento de atrás de un coche, hasta que me dijo: “ya, ya se ha bajado” (lo de “pesao” lo omito; estoy escribiendo yo y así no quedo mal). Las pocas veces que veíamos películas lo hacíamos en mi casa (el ver películas), porque aquí no hay gente que moleste, y ya se sabe que yo soy un misántropo y un cabrón, pero esta vez, dado que yo no tenía reproductor de eso, y supongo que cegado por la ilusión, acepté verla en su casa. ¿Qué por qué escribo “acepté”, así como si fuera al matadero? Porque allí estaban sus padres. En otra habitación (si hubiesen estado en la misma, así me la hubieran representado Botto y Sacristán en el salón, que no hubiera accedido), pero ya no es lo mismo. Llamadme antisocial. Tras la pregunta y respuesta de rigor: “¿Qué vais a ver?” “Na, una peli que le gusta a Salva”, allí estábamos los dos, solos en el sofá, en penumbra, palomitas de microondas y botellica de vino que había llevado para que las nubes de maíz pasaran por la glotis. En la habitación de al lado se oían los gritos del programa que estuvieran viendo sus padres. Ese Salva que paladea el tinto, ese Salva que pone los pies sobre el escabel, ese Salva que le da al play. –Niña, esta música la veo yo mu rarita, ¿eh? –Tú sabrás, como siempre te da por ver estas películas... Mira que podíamos estar en el cine, viendo 50 primeras citas… Iba a contestar, pero de golpe aparecieron en la pantalla dos maromos tocándose, y no como en las pelis de Kung fu, no. TOCÁNDOSE. Pasaron a un primer plano de las dos lenguas peleando por ver cuál llegaba antes a la campanilla del contrario. Acto seguido, y nunca mejor dicho lo de acto, cambio de escena (no recuerdo cómo se le llama a eso en el lenguaje cinematográfico; será un término inglés, supongo), y ¡tachán!, uno de los dos armarios bombeando sobre el otro, a la par que le daba bocaditos en la nuca. Todo eso con sus correspondientes gemidos. Ley de Murphy: esa puerta que se abre, ese padre (ultracatólico, un dato necesario para entender la situación) que aparece, mira a la televisión y abre la boca. Yo que con las prisas no atino a darle al stop, estos que siguen: “aaah, aaah”. Finalmente consigo pulsar un botón (el de la pausa), y en el pedazo de tele del salón se queda congelada una polla enorme medio introducida en un cerito sexual. La mirada del padre vagó de la tele a mi cara, de ahí a las copas de vino, de nuevo a la tele, de nuevo a mi cara… con una expresión que venía a decir: “nunca me has gustado un pelo y no voy a dejar que perviertas a mi niñita, degenerado”. “Su niña” no hacía otra cosa que temblar en silencio (otro dato: a sus 25 años, aún aguantaba las broncas del papi por faltar a misa los domingos), y a mí en estas situaciones me da por reír, así que para no escojonarme me dispuse a hablar, pero sólo se me ocurrió decir: “ésta, más que Roma, podía llamarse Toma, ¿eh?”. Pues eso, Kmpa, que la alquilaré (si es que tienen hueco para ella en el videoclub entre tantos El otro lado de la cama), en cuanto se me pase el trauma ;) 1月14日 Martín (H)Hace un rato no podía dejar de darle vueltas a la misma cuestión, así que para no volverme loco decidí sentarme de nuevo (y van unas cuantas ya) ante Martín (H). Luppi y Poncela, esos sí que son actores, como Bardem. No la voy a comentar, esas cosas pedírselas a Zeit (por cierto, cabrón, ¿tiraste la toalla tras el segundo asalto?). Yo voy a dejar que hablen ellos:
“Será tu hijo, pero no sabes quién es.”
“No es una frase he
“Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un cuento. No se extraña un país. Se extraña un barrio, en todo caso (…) El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental. La patria es un invento (…) Uno se siente parte de muy poca gente. Tu país son tus amigos, y eso sí se extraña.”
“El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda. Bueno, claro que me atraen, me encantan, pero no me seducen. A mí me seducen las mentes, me seduce la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que merece la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente, H, yo hago el amor a las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!”
“Hay que obedecer, hay que hacer lo que se debe hacer, lo que hacen todos. O estudias o trabajas, y si haces las dos cosas eres un ídolo, un ejemplo para la juventud”.
“Tú no eres capaz de querer lo que no respetas, y lo único que respetas es la inteligencia”.
1月12日 Cinco hábitos extrañosBueno, que conste que esto me parece una cosa sin mucho fuste, ¿eh? Normalmente pasaría, pero no quiero hacerle un feo a quienes me lo han propuesto, así que me quedo en un término medio: lo hago, pero sin reenviarle esto a otros cinco: demasiado parecido a los forward del correo (los odio). Ale, ahí van mis “cinco hábitos extraños”: ● Dormir bocabajo. Si un día debo pasar varias noches en otra postura, por llevar un collarín, por ejemplo, acabaré con unas ojeras que ni Benicio del Toro.
● Las noches de frío, poner el pijama sobre el radiador mientras me preparo (me desmaquillo y eso) antes de dormir. ¡Aaaah, qué gusto!
● Dejar la tapa del váter levantada. Esto no es manía ni nada, es que se me olvida bajarla. Una de mis pocas cosas típicamente masculinas.
● Cuando leo en mi casa, tengo siempre a mano un lápiz y el diccionario. Un lápiz blando para subrayar y escribir anotaciones (páginas de otros libros relacionadas con lo mismo, comentarios, etc). Cuando la parte a subrayar ocupa más de cuatro o cinco líneas, lo que hago es una pequeña marca al inicio y al final, delimitando el fragmento en cuestión (sí, soy vago, lo sé). Luego trazo un aspa en la parte superior externa de las dos hojas donde haya algo “personalizado”. Los días que me apetece releer, paso las páginas rápidamente, deteniéndome en las marcadas con las cruces. De estos libros digo que están “domesticados”, por lo que le comenta el zorro a El principito, y no los cambiaría por una primera edición encuadernada en cuero, ni un original firmado, ni nada. Del diccionario de la RAE, siempre el tomo de la A a la G, a mi izquierda, y el de la H a la Z, a mi derecha.
● Fotografiar los miembros de todas las personas a las que descuartizo, para luego hacer un collage en un tablón de corcho que tengo preparado a tal efecto (¡Ja, ja, ja! Vale, esta no es verdad, pero todo llegará. Temblaaaaaaad :P). 12月31日 Cuando nada vale nada, de S.A.Últimamente no he escrito nada, la locura de estos días... Aunque te quedes quieto, el torrente del rebaño te arrastra. Y como tampoco he tenido ganas de buscar algo anterior, si es que me queda algo por ahí que no haya colgado ya, pues aquí va otra letra de canción, siguiendo con el tema de la última entrada. Como casi siempre, la pongo también en el Güindous Media. Desde pequeño, siempre me he sentido extraño al pasar junto a un indigente (un “pobre”, que se decía antes de que el eufemismo se convirtiera en el Dios de nuestros días), pero no sabía por qué. Miraba hacia arriba, a “los mayores”, y no entendía que siguieran caminando como si tal cosa, inmunes, riéndose, sin que pareciera afectarles esa “presencia”. Incluso los que le echaban una moneda seguían con sus conversaciones y sus cosas. Más tarde comprendí que lo que sentía era vergüenza y culpa, pero desconocía el motivo. Tiempo después lo supe, pero sigue afectándome. Que no, que no soy ningún santo, ni quiero quedar bien, ni voy a pediros que sentéis a un pobre en vuestra mesa estos días, ni que apadrinéis un niño del tercer mundo. Sólo es compartir mi incomprensión respecto a todo esto. “Otro mundo es posible”, gritan algunos. Creo que no, pero estoy seguro de que lo hubiera sido. En algún momento nos torcimos, empezamos a ver normal lo increíble, y vamos a peor. Sin ir más lejos, Sylock, el judío de El Mercader de Venecia, aparece como un personaje despreciable, haciendo lo que ahora es tan digno de envidia: enriquecerse a costa de los demás, aprovechándose de su necesidad. Shakespeare nos lo muestra como un ser mezquino, ¡simplemente porque presta dinero a cambio de intereses! Casi cuatrocientos años después, los Sylocks de hoy son los ejemplos a seguir.
Los pequeños sitios crecen cuando en ellos nadie hay Pero a ti esas sonrisas te hacen más daño tirado como un trapo en cualquier lao La mano que tienes extendida de frío, de cansancio y algo más
y cuesta tanto, y cuesta tanto…
cuando la vida no vale nada
otro más de los que su vista apartó al pasar por tu lado. Quise disimular, como si no fuera nada conmigo. 12月21日 SE NOS FUE LA MANO (Cuento de Navidad)Lo habréis oído, los que no estéis demasiado aturdidos por las luces y las compras: Barcelona; tres niños bien de juerga; gente de dinero, por lo visto. No son skinheads (cerebros rapados) del tipo “vamos a limpiar España de escoria” (donde “escoria” es igual a mendigos y otras razas), tampoco psicópatas ni nada por el estilo, sino jóvenes corrientitos. Pijos, para más señas. Con sus masters, presumo, su vida ejemplar y sus cositas. Los que hacen que este país vaya adelante, vamos. Los yernos soñados. Pues estos tres hijos de puta salen de una discoteca de las de a cien euros la copa, supongo, con sus conversaciones: “Jobá, Queco, alucino con tu Bemeuve. ¿Cuánto te consume”. “¿Te has fijado en cómo nos miraba Jessica? O sea, me ha parecido superfuerte”. “¿Viste a ese muerto de hambre que pretendía entrar con zapatillas? La verdad, hay noches que dan ganas de no salir del chalet”. Y cosas así. En un momento dado pasan frente a un cajero y se fijan en una mujer que está durmiendo en su interior. “Casa gratis, Pipi, para que veas. Luego se quejan de que es difícil acceder a una vivienda”. “Ya ves, Joselu, hay gente que por no trabajar hace cualquier cosa”. Y ni cortos ni perezosos se meten allí, caritativos, la despiertan suavemente (apaleándola), y le dan calor (le prenden fuego). Sí, sí, la queman viva. Todo esto entre risas, como el que hace una travesura. Después siguieron de fiesta, tan tranquilos (esto se sabe porque volvieron a pasar por el cajero más adelante, en plan jijí-jajá). La poli los ha pillado, claro. Primero los dos mayores de edad intentaron echarle la culpa de todo al que no lo era, rollo Farruquito, –“di que has sido tú, porfa, que eres menor y no te pasará nada”–, pero claro, los muy subnormales ni siquiera repararon en que los cajeros tienen cámaras y que les habían visto los caretos, así que tuvieron que confesar. “Nos estábamos divirtiendo y se nos fue la mano”, han dicho. Que se les fue la mano… Y sus familias apoyándoles: pobrecitos, son jóvenes, están en la edad, cosas del alcohol. Por mi hermano haría casi cualquier cosa, pero si hubiera sido él uno de estos tres, a partir de entonces habría un Solano menos en el mundo. Yo, cuando andaba por los catorce años arremetí alguna que otra vez contra mobiliario urbano y bienes privados –reconozco esto para que se vea que no pretendo hacer un panegírico de mi persona–, cosa de la que me arrepiento sinceramente, y cuando me acuerdo de aquellas salidas “a hacer putadas” me caigo mal, pero nunca podría haber atentado contra la integridad física de nadie. No me entra en la cabeza, a una desdichada que se encuentra en la desgracia de tener que estar en la calle, tirada como un perro, helándose, noche tras noche. Pienso en esos sábados en que estamos por ahí a las cinco de la mañana y sentimos frío, pero tenemos la certeza de que cuando lleguemos a casa dispondremos de mantas en las que acurrucarnos, y al día siguiente, gente con la que hablar, comida… ¿Imagináis lo que tiene que ser el saber que ese frío (el físico y el interno, el de la soledad, la pena, el miedo, etc.) no se va a pasar, ni esa noche, ni la siguiente, ni nunca? Y que al ver a esta pobre mujer, a la que le han escrito una forma de finalizar su vida muy coherente con el resto del libro: sufriendo; que al verla, digo, en vez de piedad o vergüenza, a alguien se le pase siquiera por la mente la idea de empeorar un ápice su situación, demuestra que este mundo merece irse a la mierda. Tengo una extraña mezcla de sensaciones: asco, rabia… Difícil de describir ¿Será esto a lo que llaman “espíritu navideño”? |
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